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Abismo cultural

noviembre 9, 2013

Hace algunas semanas, un informe de la OCDE ha pasado como un cometa por el cielo de este triste país y, como todo cometa, ha creado expectación, pavor, tumulto y luego ha quedado en nada.

El informe ha puesto de manifiesto, de forma incontestable, el lugar abismal en que se encuentra la cultura media de los españoles que, como uno ya sospechaba, apenas entienden lo que leen y son incapaces de efectuar las más elementales operaciones matemáticas.

Curiosamente (en realidad, significativamente), los análisis que se han hecho de esta deplorable situación no han incidido en ningún problema estructural de la sociedad, sino que han adquirido un deslustrado tinte político. Aunque parezca de coña, la bronca general ha sido acerca de si la culpa de nuestra incultura es o no de Zapatero.

Por si no bastase el informe de la OCDE, la banalidad del debate que se ha generado, junto con la constatación del concepto omnipresente de que la Historia de España empieza hace 20 años, han dado una medida atinada de la sequía cultural que arrasa este país.

Yo creo en las identidades culturales de los pueblos, y creo que esas identidades son producto de la Geografía y de la Historia, esas dos materias en la que también estamos tan ayunos los españoles y nuestros programas educativos.

España tiene una identidad cultural producto de su Historia. Ha sido éste un país construido sobre la intransigencia cultural, basada en una religión revelada, y que ha vivido sin recurrir al trabajo, explotando los recursos minerales que obtenía de América y la mano de obra esclava tanto de ese mismo continente, como proveniente de África. Pocos países pueden jactarse de un modelo de vida tan vergonzoso y esterilizador; quizá, hoy en día, Arabia Saudí.

La Historia de España es larga en ejemplos de cómo el fanatismo religioso y la pereza de todo tipo, de cómo esta inanidad intelectual y laboral nos ha condicionado y ha conformado el estilo de vida español hasta nuestros días.

Sólo entresacaré un ejemplo de lo que llevamos en nuestro acervo cultural: Mientras en Europa llevaba casi dos siglos expandiéndose la Revolución Científica (Galileo, Copérnico, Kepler, Newton, Leibniz…), en la Corte española se llevaban a cabo exorcismos al rey Carlos II “El Hechizado” para curar su esterilidad.

Este país de curas y señoritos, lacayos y sayones, orgulloso de sus supersticiones y su ignorancia, sólo ha visto peligrar ese estado de las cosas cuando la República inició una reforma radical de la enseñanza en España, buscando la alfabetización de un pueblo ignorante, consciente de que sólo la culturización del país le liberaría del oscurantismo y la ignominia de siglos.

La República emprendió un ambicioso proyecto de reforma educativa que incluía la creación de 27.000 escuelas públicas, la dignificación de los maestros mediante su formación y la dotación de un salario digno, la implantación de las Misiones Pedagógicas y las Colonias Escolares,…

Era demasiado para la tranquilidad  y las ansias de dominación de la clase dirigente y de la Iglesia, que rápidamente, tras el Golpe de Estado del 18 de Julio pusieron en marcha, a toda prisa, una serie de medidas para retrotraer las cosas a su estado anterior. Una de las más significativas fue el Decreto de Depuración del Magisterio español el 8 de Noviembre de 1936 que mandó a la calle de decenas de miles de maestros de la escuela pública. No menos eficaz fue la represión directa, con centenares de maestros fusilados por el terrible delito de intentar acabar con la ignorancia secular del pueblo español.

El franquismo devolvió la educación de los españoles a las sombras, a la superstición, al siglo XVII. Y desde la muerte del Dictador no se ha realizado ningún esfuerzo serio, honesto, idealista como el de la República para salir de este oscurantismo.

El informe de la OCDE no hace sino mostrar en toda su crudeza el abismo cultural en que se encuentra España desde hace ya mucho tiempo.

Y mientras se discute airadamente si es o no Zapatero el responsable de que aquí nadie sepa hacer la O con un canuto, nos estamos ocultando a nosotros mismos la profundidad y la magnitud de una lacra histórica, que no tiene visos de repararse sin la abolición de unas estructuras de poder decididas a perpetuarse por los siglos de los siglos. Amén.

From → Sociedad

2 comentarios
  1. Mis felicitacones unn gran texto. Felicidades de nuevo y saludos.

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