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Animalistas sin ánimo

abril 23, 2019

Sin ánimo (perdóneseme el juego de palabras) de ofender, mi cabeza no termina de digerir eso de que exista un Partido Animalista contra el Maltrato Animal. Y no me refiero a la absoluta cacofonía del nombre, sino al hecho de crear un Partido político para un tema que, desde todas las vertientes que se mire, es un hecho cuyas esencias son sociales y culturales.

Antes de meterme en el tema del Partido, nunca he entendido muy bien el tema de la lucha contra el maltrato animal sin integrarlo en un ámbito más amplio que incluya también la lucha contra el maltrato vegetal y biológico, en general. Y por maltrato vegetal me refiero a arrasar bosques, con su enorme diversidad biológica, para dedicarlos a la agricultura industrial de “rentabilidad” económica rápida y cortoplacista; o a quemar bosques para, posteriormente, recalificar el terreno y construir urbanizaciones; o talar árboles para ampliar una carretera o autopista; o plantar especies invasivas, como el eucalipto, donde debería haber castaños, nogales, hayas o robles; o, simplemente, esas podas “estéticas”, más parecidas a talas que dejan al árbol medio muerto, arrancar musgos para los belenes o la falta de respeto que existe en España, en general, hacia cualquier manifestación de la vida vegetal.

Al final, el tema del Partido animalista parece que trata más de la relación humano-animal que del lugar del propio animal en su entorno. No a los circos y zoos, no a las corridas de toros, no al uso de pieles como abrigo, no a la caza… Nadie, salvo que tenga un profundo déficit de empatía, rayando en la enfermedad psiquiátrica, puede estar en desacuerdo con estas medidas. Echo de menos, en todo esto, una visión más global de lo que es un ecosistema complejo, como el de la Tierra, y qué lugar ocupa, en su progresiva aniquilación, la lógica económica y los valores culturales del sistema capitalista.

Y paso al tema de constituir un Partido político para estas reivindicaciones.

Salvando las tremendas distancias, crear un Partido político para luchar contra el maltrato animal es como crear un partido político contra la violación o contra la ejecución de desalojos por deudas hipotecarias o contra el uso de las mujeres como prostitutas.

Tanto la violación como el maltrato animal están penados por la Ley, lo cual no evita que ocurran. ¿Qué queremos? ¿Un endurecimiento de la Ley? ¿Realmente alguien piensa que una posible pena de prisión va a detener a un tarado que abusa sexualmente de una mujer o que apalea a un perro en su casa?

Impedir que este tipo de aberraciones ocurra solamente se consigue (como se consiguió la abolición de la esclavitud) mediante una extensión de la conciencia social, mediante campañas de boicot a estas prácticas, mediante el ostracismo social de cualquiera de estos monstruos, sea un violador, un adicto a la tortura animal o un putero. Mandar a dos o tres o cuatro diputados a llevar una vida muelle dotada de enormes beneficios y que, de vez en cuando, suelten una pequeña diatriba contra los festejos taurinos, me parece una opción de una practicidad nula y más propia de gentes que han perdido el ánimo para luchar por sí mismos contra las injusticias.

No ha hecho falta ningún diputado de ningún partido animalista para que se prohíba la muerte del Toro de la Vega o se prohíban las corridas en Cataluña y Canarias. Ha sido un estado de opinión (y de ánimo) social. El mismo que ha contribuido a arrinconar a los márgenes del espectáculo los circos con animales. Y que, desgraciadamente, no se da para frenar aspectos mucho más espeluznantes de la sociedad como la existencia de violadores, puteros y otros tipos de maltratadores de las mujeres.

Si la solución pasa (como es evidente que no) por crear un Partido político, ¿por qué no se ha creado un Partido contra el Maltrato a la Mujer? Básicamente, porque el maltrato a la mujer es producto de un modelo cultural, de una estructura social, de unas relaciones jerárquicas y de un sistema económico que son los que hay que poner en cuestión para enfrentarse a esa aberración. Y, desgraciadamente, ningún Partido querrá ni podría (en caso de que quisiese) enfrentarse abiertamente, y en la práctica, al sistema económico actual, a cualquier tipo de relación jerárquica, a la estructura social existente…

Estas prácticas monstruosas se detendrán el día en que haya una conciencia social, y una militancia social, y un ánimo social, y una lucha social que impidan que cualquier degenerado pueda siquiera intentar llevar a la práctica estas acciones, lo mismo que hoy en día nadie intenta mantener en su casa a un siervo encadenado y sometido a una serie de latigazos cuando le plazca a su dueño, cosa que estaba perfectamente asumida en sociedades “avanzadas” hace menos de un siglo y medio.

Después de haber visto las diferentes intervenciones electorales de las principales candidatas de PACMA a las instituciones del Estado, mi reflexión es que demuestra muy poco coraje y muy poco ánimo dejar la realización de los cambios que precisa la sociedad en manos de unas señoras pijas que se preocupan mucho de su mascota, pero no han tenido, literalmente, tiempo para hacerse una opinión sobre temas como el aborto, la prostitución o los vientres de alquiler.

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